La correa de distribución es un componente esencial del motor de tu vehículo. Se encarga de sincronizar el movimiento del cigüeñal y el árbol de levas, lo que permite que las válvulas se abran y cierren en el momento adecuado.
Si la correa de distribución se rompe, puede causar daños graves en el motor, incluso la rotura del mismo. Por eso, es importante cambiarla a tiempo.
La frecuencia de cambio de la correa de distribución varía en función del modelo de vehículo y del fabricante. En general, se recomienda cambiarla cada 5 o 10 años, o cada 60.000 o 120.000 kilómetros.
La correa de distribución está sometida a un desgaste natural. Con el tiempo y el uso, la correa se va deteriorando y pierde sus propiedades mecánicas.
Además, la correa de distribución puede sufrir daños por otros factores, como las altas temperaturas, las vibraciones o la exposición a productos químicos.
Cuando la correa de distribución se deteriora o se daña, puede romperse. Si esto ocurre, el motor puede sufrir graves daños, incluso la rotura del mismo.